sábado, 11 de abril de 2015

Situación económica en el anciano


El proceso de envejecimiento de la población, considerado hasta hace algunas décadas como un fenómeno lejano a nuestra realidad y característica sólo de los países desarrollados, se experimenta de manera rápida en el nuestro país. Todo indica que la proporción de la población de sesenta y más años, se incrementa de manera rápida. Según estudios de la CEPAL, el proceso de envejecimiento en nuestro países se vuelve preocupante por dos características que nos diferencian de las naciones desarrolladas: En primer lugar, que este proceso en América Latina se desarrolla a un ritmo más acelerado, y, en segundo lugar: se da en un contexto de alta incidencia de pobreza, un pobre desarrollo institucional, una muy baja cobertura de la seguridad social y una tendencia hacia la disminución del tamaño de las fuentes de apoyo producto de los cambios en la estructura y composición familiar. La edad en la cual se supone que los adultos mayores debe de dejar de trabajar (jubilarse) es a los 65 años en varones y 60 años en mujeres. No obstante, eso supone que cada una de las personas que llegan a esta edad han aportado socialmente a lo largo de toda su vida, esto queda evidenciado a través de los contratos y demás documentos que se hacen cuando se contrata a una persona, Sin embargo, la realidad es otra: más de dos tercios de los trabajadores laboran informalmente o por cuenta propia. La mayoría de las empresas son pequeñas empresas familiares que tienen baja productividad y, por lo tanto, son incapaces de contratar formalmente a sus trabajadores y disfrutar derechos sociales como aportes a la seguridad social y al fondo de pensiones.



El Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) publicó recientemente el último informe sobre la población de adulto mayor en el país, conformada por ciudadanos de más de 60 años.
El documento revela que la población que trabaja en el área urbana del país llega a 1’099,900 en el último trimestre del 2014. Ello representa un aumento de 6.8% respecto al trimestre previo.
El informe señala, además, que la participación femenina se incrementó 17%, mientras que la masculina solo creció 2.8%.
Cabe mencionar que, de acuerdo a estadística publicada por la institución, la población de los adultos mayores es una de las que menores sueldos perciben en el Perú.



Según la Encuesta Nacional de Hogares sobre condiciones de vida y pobreza (ENAHO), el porcentaje de hogares con al menos una persona de 60 años en el Perú, en el año 2007, fue de 32.2%11, y, en lo que respecta al área urbana, el 30,0%. La importancia que va adquiriendo la proporción de personas adultas mayores en el país, hace que cada vez más hogares tengan entre sus miembros una persona adulta mayor. En lo que respecta a los hogares urbanos en situación de pobreza, el 26.6% de ellos alberga al menos a una persona adulta mayor. Esta característica podría constituir un rasgo adverso que se añade a otras condiciones desfavorables en las que las familias deben enfrentar la situación de pobreza. La visión estereotipada de un/a anciano(a) que en esa etapa de su vida ya no aporta económicamente, sino que es mantenido(a), tanto porque carece de una pensión de jubilación o porque si la tiene esta es escasa.
El 57.3% de las personas adultas mayores en situación de pobreza, trabaja o busca trabajo. Existen diferencias, tanto por grupos de edad como por sexo y condición de pobreza. De esta forma, si bien la población activa de 60 a 69 años comprende al 72.1% de este segmento poblacional, es decir la gran mayoría, la tasa de actividad cae a 40.3% para las personas de 70 y más años. Las mujeres reducen su participación en actividades económicas de manera más drástica que los hombres cuando alcanzan los 70 años en adelante. La mayoría de los hombres en situación de pobreza, aún a esa edad, sigue siendo económicamente activa. Casi todas las personas adultas mayores de 60 a 69 años, en extrema pobreza, son económicamente activas e, igualmente, una muy alta proporción son mujeres. Llama la atención cómo incluso casi el 70% de hombres de 70 y más años en extrema pobreza sigue siendo activo. Las tasas de actividad son también bastante altas, aunque en menor medida, para el caso de las personas adultas mayores cuya condición no es de extrema pobreza.
Más de la mitad de la población de adultos mayores realiza alguna actividad laboral, principalmente, actividades agropecuarias, seguido de actividades del sector servicios y comercio. La principal fuente de ingresos del adulto mayor está constituida por los ingresos laborales y algún tipo de pensión, mientras que en las mujeres lo son las remesas y el ingreso laboral. Las desigualdades de género se mantienen al analizar los ingresos del adulto mayor, ya que el hombre obtiene ingresos monetarios que triplican los ingresos de la mujer. Por otro lado, como era de esperarse, a mayor edad, menores ingresos percibidos por el adulto mayor.



Contexto demográfico
En la actualidad, las características demográficas del Perú permiten considerarlo como un país de envejecimiento moderado. En efecto, a septiembre de 2012, las personas de 60 a 79 años de edad representaron 7.6% de la población total mientras que los adultos del 80 a más años correspondieron al 1.4%; sin embargo, debido a los cambios en la dinámica poblacional que el Perú viene experimentando desde la segunda mitad del Siglo XX se ha previsto que dicha situación se modifique de manera radical hacia finales del Siglo XXI. En particular se espera que la población de 65 años a más, pase de significar de alrededor del 6% de la población total en la actualidad a cerca del 17.1% en   2025 y 29.9% en 2100.



En forma de conclusión, se puede resaltar que el proceso de envejecimiento ha cobrado relevancia en los últimos años en Perú. La población adulta mayor se ha incrementado a una tasa de 3.5% anual y actualmente en el Perú, 9 de cada 100 personas tienen 60 años o más de edad. Adicionalmente, la tercera parte de hogares cuenta con la presencia de al menos un adulto mayor. En la mayoría de los casos, pese a la contribución que los adultos mayores tuvieron durante su juventud, tienen que seguir trabajando por diversos motivos principalmente económicos, lo cual no debería ser así, en general, los adultos mayores deberían de gozar de un descanso pleno durante esta etapa, pero, se evidencia una realidad compleja para la mayoría de estas personas ya que sólo un reducido número cuenta con pensión de jubilación o viudez. Asimismo, se halló que la gran mayoría no participa de alguna actividad laboral debido a problemas de salud, sin embargo, quienes sí lo hacen, es porque tienen mayores carencias y responsabilidades en su hogar. La participación del adulto mayor en el mercado laboral se da de manera informal y mal remunerada.

Fuente:
Olivera, J., Clausen, J. (2013) “LAS CARACTERÍSTICAS DEL ADULTO MAYOR PERUANO Y LAS POLÍTICAS DE PROTECCIÓN SOCIAL”, tomado de: http://departamento.pucp.edu.pe/economia/images/documentos/DDD360.pdf



Ramos, M. (2009) “LAS PERSONAS ADULTAS MAYORES Y SU CONTRIBUCIÓN A LA LUCHA CONTRA LA POBREZA”, tomado de: http://www.unfpa.org.pe/publicaciones/publicacionesperu/MIMDES-Personas-Adultas-Mayores.pdf

2 comentarios:

  1. Lamentablemente muchas veces una persona cuando llega a los 60 o 65 años le dicen que ya tiene que jubilarse; sin embargo, esta ley no se pone a pensar que estas personas se sustentan por medio de la remuneración que reciben, la cual es disminuida con la pensión de jubilación. Tal como mencionas en un párrafo "...El 57.3% de las personas adultas mayores en situación de pobreza, trabaja o busca trabajo..." pero lamentablemente a esa edad ya no les dan la oportunidad de trabajar; puesto que piensan que su rendimiento laboral será deficiente; sin embargo, creo que sus años no está relacionado con sus capacidades y su desempeño...

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    1. Ciertamente, estudios recientes demuestran que las capacidades cognitivas en el anciano, disminuyen en un mínimo cada 10 años, lo que quiere decir que el adulto mayor aun puede continuar realizando actividades que requieran un desenvolvimiento de sus capacidades cognitivas, lamentablemente, hay aun la creencia de que llegados hasta cierta edad, el trabajo debe de cesar. gracias por tu comentario, saludos.

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