martes, 30 de junio de 2015

Adulto mayor y el afrontamiento hacia la muerte


Existen diferentes formas de concebir el envejecimiento, principalmente dos, una de éstas, es el enfoque tradicional que lo restringe a procesos degenerativos y de reducción de funciones, al declinar biológico, psicológico y social; mientras que la segunda, considera junto a este declinar, un despliegue positivo de funciones vitales y psicológicas, aquí el envejecer no es sinónimo exclusivo de pérdida o fracaso sino una etapa en la que se pueden aprender actividades, además de contar con mayor tiempo para conocer y disfrutar lo que no se ha podido realizar en etapas anteriores de la vida, es una nueva forma de concebir el desarrollo con una perspectiva positiva.


Se encontró una relación significativa entre la variable Calidad de Vida y Evitación y Soporte Social como Estrategia de Afrontamiento ante la Muerte, esto se puede deber a que entre más evitan la muerte los Adultos Mayores, más obligados están a hacer algo ante la muerte; probablemente esto haga que existan actividades para el cuidado de la salud, asimismo es fundamental que se abran centros recreativos que ayuden a mejorar la calidad de vida en los adultos mayores.

Para el adulto mayor la muerte no es concebida en términos de la pérdida de algún ser querido, “la muerte del otro” se transforma en “la propia muerte”, Así la vejez es el período dedicado a morir (Miranda, 1997). El hacerse viejo y morir es un proceso en el cual las personas se dedican a pensar y reflexionar sobre lo que han realizado o dejado de hacer, frente a lo que les depara en la última etapa de la vida y la manera en que se adaptan para afrontar la última tarea que deberán llevar a cabo, es decir cómo afrontar su propia muerte. Si bien es cierto que entre la población anciana se suele pensar que se encuentran mejor preparadas las personas para afrontar su propia muerte y mostrar menores niveles de ansiedad ante la muerte, en comparación con los jóvenes (González-Celis & MartínezCamarena, 2009); también es prudente considerar que en los ancianos existan fuentes de angustia, entre las que se destacan la pérdida de seres amados, experimentar dolor y sufrimiento, no haber alcanzado los logros y metas propuestos durante la vida, la posibilidad de existencia de otra vida, así como la pérdida del control personal y de sus actos (Abdel-Khalek, 2002). Estudios recientes han proporcionado evidencia de que los adultos mayores estabilizan su ansiedad ante la muerte durante las décadas finales de su vida, piensan y hablan más sobre ella y, en comparación con personas más jóvenes, le temen menos (Tomás-Sábado & Gómez-Benito, 2003).


Por último, la naturaleza de las intervenciones psicológicas debe enfocarse en mejorar las habilidades de afrontamiento ante la muerte, en términos que dichas estrategias que utilizan los ancianos sean adaptativas que les permitan ser funcionales. Asimismo establecer las dificultades que presentan las personas de la tercera edad para afrontar las pérdidas y específicamente para afrontar la muerte; así como el desarrollo y la implementación de estrategias de afrontamiento adaptativas que reduzcan el estrés psicológico.

Referencia: Gonzales, A. y Araujo A., (2010), "Estrategias de afrontamiento ante la muerte y calidad de vida en adultos mayores", tomado de: http://revistas.pucsp.br/index.php/kairos/article/viewFile/4868/3450

1 comentario:

  1. Muy interesante tu publicación Walter, es muy importante que se afronte la idea de la muerte ya que es un proceso por el cual todos pasaremos inevitablemente y es mejor estar preparados y tomarlo de la mejor manera sin que esto nos genere ansiedad o miedo.

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