Existen
diferentes formas de concebir el envejecimiento, principalmente dos, una de
éstas, es el enfoque tradicional que lo restringe a procesos degenerativos y de
reducción de funciones, al declinar biológico, psicológico y social; mientras
que la segunda, considera junto a este declinar, un despliegue positivo de
funciones vitales y psicológicas, aquí el envejecer no es sinónimo exclusivo de
pérdida o fracaso sino una etapa en la que se pueden aprender actividades,
además de contar con mayor tiempo para conocer y disfrutar lo que no se ha
podido realizar en etapas anteriores de la vida, es una nueva forma de concebir
el desarrollo con una perspectiva positiva.
Se
encontró una relación significativa entre la variable Calidad de Vida y
Evitación y Soporte Social como Estrategia de Afrontamiento ante la Muerte,
esto se puede deber a que entre más evitan la muerte los Adultos Mayores, más
obligados están a hacer algo ante la muerte; probablemente esto haga que
existan actividades para el cuidado de la salud, asimismo es fundamental que se
abran centros recreativos que ayuden a mejorar la calidad de vida en los
adultos mayores.
Para
el adulto mayor la muerte no es concebida en términos de la pérdida de algún
ser querido, “la muerte del otro” se transforma en “la propia muerte”, Así la
vejez es el período dedicado a morir (Miranda, 1997). El hacerse viejo y morir
es un proceso en el cual las personas se dedican a pensar y reflexionar sobre
lo que han realizado o dejado de hacer, frente a lo que les depara en la última
etapa de la vida y la manera en que se adaptan para afrontar la última tarea
que deberán llevar a cabo, es decir cómo afrontar su propia muerte. Si bien es
cierto que entre la población anciana se suele pensar que se encuentran mejor
preparadas las personas para afrontar su propia muerte y mostrar menores
niveles de ansiedad ante la muerte, en comparación con los jóvenes
(González-Celis & MartínezCamarena, 2009); también es prudente considerar
que en los ancianos existan fuentes de angustia, entre las que se destacan la
pérdida de seres amados, experimentar dolor y sufrimiento, no haber alcanzado
los logros y metas propuestos durante la vida, la posibilidad de existencia de
otra vida, así como la pérdida del control personal y de sus actos
(Abdel-Khalek, 2002). Estudios recientes han proporcionado evidencia de que los
adultos mayores estabilizan su ansiedad ante la muerte durante las décadas
finales de su vida, piensan y hablan más sobre ella y, en comparación con
personas más jóvenes, le temen menos (Tomás-Sábado & Gómez-Benito, 2003).
Referencia: Gonzales, A. y Araujo A., (2010), "Estrategias de afrontamiento ante la muerte y calidad de vida en adultos mayores", tomado de: http://revistas.pucsp.br/index.php/kairos/article/viewFile/4868/3450
Muy interesante tu publicación Walter, es muy importante que se afronte la idea de la muerte ya que es un proceso por el cual todos pasaremos inevitablemente y es mejor estar preparados y tomarlo de la mejor manera sin que esto nos genere ansiedad o miedo.
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