El comportamiento sedentario
aumenta con la edad y es un importante factor de riesgo para trastornos que
incluyen enfermedades del corazón, obesidad y diabetes. El deterioro
fisiológico normal y la presencia de enfermedades, disminuye progresivamente la
capacidad funcional, para dar paso al “deterioro funcional”. Al continuar el
decaimiento propio de la etapa del envejecimiento, la persona encuentra ciertas
limitaciones para ejecutar actividades rutinarias que requieren algún tipo de
coordinación física o mental: manejo del hogar, caminatas fuera de casa, uso
del transporte público, preparación de alimentos, administración del dinero o
uso de aparatos electrónicos; para finalmente llegar a la incapacidad
funcional, en la que ya no se es autosuficiente para comer, vestirse, bañarse,
tomar decisiones propias etc., lo que le convierte en un ser dependiente.
Investigaciones recientes demuestran el beneficio que produce la práctica de la
actividad física regular en los adultos mayores, aún los considerados “demasiados
viejos” o “frágiles” que participan en
programas de fisioterapia. Estos estudios demuestran que los resultados de la
actividad física en los adultos mayores, se asemejan en cierta medida a la de
los jóvenes.
Aun cuando el adulto mayor
se le considere teóricamente sano, en la gran mayoría de los casos son
portadores de por lo menos una enfermedad crónico-degenerativa que posiblemente
se encuentre en fase asintomática, siendo éste el momento ideal para iniciar un
programa de adecuación física. Sin embargo, cuando este tipo de enfermedades se
encuentran en estado más avanzado y representa ya una limitación para la
realización de las actividades diarias, el programa debe adaptarse a las
condiciones clínicas del paciente.
A continuación, se
muestra los problemas en las áreas que más afectan a los adultos mayores, los
cuales producen modificaciones en el estado de salud: se alteran las
estructuras y se reducen las funciones de las células y los tejidos de todos
los sistemas del organismo.
·
La masa metabólica activa.
·
El tamaño y función de los músculos.
·
El sistema esquelético.
·
La respiración.
·
El aparato cardiovascular.
·
Los riñones.
·
Las glándulas sexuales.
·
Los receptores sensoriales.
·
La médula ósea y los glóbulos rojos.
La Organización Mundial de
la Salud (OMS) utiliza el término "Envejecimiento Activo" para
expresar el proceso con el que se consigue este objetivo. En pocas palabras, el
envejecimiento activo es el proceso de optimización de las oportunidades de salud,
participación y seguridad con el fin de mejorar la calidad de vida a medida que
las personas envejecen.
El envejecimiento activo puede ser aplicado tanto a los
individuos como a los grupos de población, además, permite a las personas
realizar su potencial de bienestar físico, social y mental a lo largo de todas
las etapas y participar en la sociedad de acuerdo con las necesidades que la
persona tenga, además de deseos y capacidades, que a su vez les proporciona
protección, seguridad y cuidados adecuados cuando necesitan ayuda. Las personas
mayores que se retiran del trabajo y las que están enfermas o viven en
situación de discapacidad, pueden seguir contribuyendo activamente con sus
familias, sus pares y su comunidad en general. Esta temática del envejecimiento
activo trata de ampliar la esperanza de vida saludable y la calidad de vida
para todas las personas a medida que envejecen, incluyendo aquellas personas
frágiles, con discapacidad o que necesitan asistencia. El envejecimiento tiene
lugar dentro del contexto de los demás: los amigos, los compañeros de trabajo,
los vecinos y los miembros de la familia.
Por ello, la interdependencia y la
solidaridad de distintas generaciones, dar y recibir de manera recíproca entre
individuos de un mismo contexto, así como entre generaciones de viejos y de
jóvenes, son principios importantes de este tema. Por lo tanto, el
envejecimiento activo debe considerarse como el objetivo primordial de la
sociedad y de los responsables políticos, en un intento de mejorar la
autonomía, la salud y la productividad de los mayores.
Entonces, en forma de conclusión, la participación periódica en actividades físicas moderadas puede
retrasar el declive funcional y reducir el riesgo de padecer enfermedades crónicas
tanto en los ancianos sanos como en aquellos que ya las sufren. Un estilo de
vida activo mejora la salud mental y suele favorecer los contactos sociales. El
hecho de mantenerse activo puede ayudar a las personas mayores a conservar la
mayor independencia posible durante un mayor período. Por lo tanto, existen
ventajas económicas en el hecho de que las personas mayores permanezcan activas
físicamente, entre ellas, la reducción considerable en los gastos médicos. Si
se quiere hacer del envejecimiento una experiencia positiva, gozar de una vida
más larga, se debe acompañar de oportunidades continuas de salud, participación
y seguridad.
Referencias:
Morel, V. (2014) “Ejercicio y el Adulto Mayor”, tomado de: http://www.geosalud.com/adultos_mayores/ejercicio.htm
Landinez, N., Contreras, K.,
Castro, A. (2012) “Proceso de envejecimiento, ejercicio y
fisioterapia”, tomado de: http://www.scielosp.org/pdf/rcsp/v38n4/spu08412.pdf
Chávez, J., Lozano, E., Lara,
a. (2013) “LA ACTIVIDAD FÍSICA Y EL DEPORTE EN EL ADULTO MAYOR”, tomado de: http://www.salud.gob.mx/unidades/cdi/documentos/DOCSAL7516.pdf



Todos deben de preocuparse por llevar un envejecimiento activo, el cual será beneficioso para el mantenimiento de la salud de los adultos mayores. Para ello debe eliminarse la idea de que sólo los jóvenes pueden desempeñar algún deporte o hacer algún ejercicio. Los adultos mayores puedes realizar actividades que vayan acorde a los que pueden y de esta manera llevar una vida saludable
ResponderEliminarLa actividad física es un tema que nos beneficia en general a todas las personas estemos en cualquier etapa que estemos, nos asegura también, un envejecimiento saludable, y en la etapa del envejecimiento, nos asegura una mejor calidad de vida.
ResponderEliminargracias por el comentario, saludos.