jueves, 23 de abril de 2015

Maltrato físico o psicológico en el adulto mayor

Se define al maltrato hacia las personas mayores como “cualquier acto u omisión que produzca daño, intencionado o no, practicado sobre personas de 65 años y más años, que ocurra en el medio familiar, comunitario o institucional, que vulnere o ponga en peligro la integridad física, psíquica, así como el principio de autonomía o el resto de los derechos fundamentales del individuo, constatable objetivamente o percibido subjetivamente. (Consenso Nacional de maltrato al Anciano, 1995) define al maltrato como “Acto único o repetido, o la falta de una acción apropiada, que ocurre dentro de cualquier relación donde existe una expectativa de confianza, que causa daño o angustia a una persona mayor. Puede ser de varias formas: físico, psicológico/emocional, sexual, financiero o simplemente reflejar negligencia intencional o por omisión”. Otra definición es la que ofrece INPEA (International Network for the Prevention of Elder Abuse) y Action on Elder Abuse, que definen al maltrato de personas mayores como “cualquier acto, ya sea aislado o repetido, o la falta de acciones apropiadas, que ocurren en el marco de cualquier relación interpersonal donde existe una expectativa de confianza y que causa o puede causar daño o malestar a una persona mayor o viola sus derechos humanos o civiles”.





Para que estos hechos se tipifiquen como maltrato deben ocurrir en el marco de cualquier relación interpersonal donde existe una expectativa de confianza, cuidado, convivencia o dependencia, pudiendo ser el agresor un familiar, personal institucional (ámbito sanitario o de servicios sociales), un cuidador contratado, un vecino o un amigo.

La vergüenza, la tristeza, la impotencia e incluso la incapacidad física o psíquica conducen a que esta situación no se denuncie con facilidad, se presentan más dificultades que en caso de maltrato de menores. Aunque el maltrato haya sido evidenciado, el anciano niega la situación por la relación de dependencia que tiene establecida con el agresor, ya sea por motivos familiares, o por económicos. Además suele pasar que en el intento de realizar un examen físico para encontrar lesiones, que indiquen un posible maltrato, los signos no se puedan leer claramente ya que por las propias características del anciano (enfermedades, aspecto de su piel) confundan signos con una posible enfermedad. La familia y las instituciones son los dos principales contextos en los que se da el maltrato, estos son diferentes ámbitos en donde puede aparecer en sus diversas manifestaciones. Es importante distinguir las acciones abusivas de sus consecuencias ya que no se deben confundir los tipos de maltrato con los efectos que estos tengan sobre la víctima. Por ejemplo el abuso sexual puede tener efectos psicológicos devastadores, pero no por eso se refiere que la víctima ha sufrido maltrato psicológico o emocional.
Se establece cinco categorías de maltrato hacia personas mayores: maltrato físico, maltrato emocional, negligencia, abuso económico y abuso sexual. Es la misma tipología que se ha empleado para el maltrato infantil, pero se agrega el abuso económico. Esta clasificación coincide con la de INPEA y Action on Elder Abuse siendo estas dos de las organizaciones más importantes en cuanto al estudio del maltrato hacia personas mayores.
A continuación se definen los tipos de maltrato:

-Maltrato físico: es toda acción voluntariamente realizada que provoque o pueda provocar daño o lesiones físicas en la persona mayor. Los efectos o secuelas suelen ser las más visibles aunque no necesariamente las más graves. Ejemplos: golpear, abofetear, quemar, empujar, zarandear, etc. Consecuencias: arañazos, heridas, marcas, fracturas, luxaciones, abrasiones, quemaduras, pérdida de cabello.

- Maltrato emocional: el maltrato emocional o psicológico es toda acción, habitualmente de carácter verbal, o actitud que provoque o pueda provocar daño psicológico a la persona mayor. Abarca acciones diversas como insultar, gritar e ignorar. Esta última puede ser más dañina que el resto pudiendo generar graves consecuencias en la persona mayor, principalmente depresión. Ejemplos: rechazar, insultar, aterrorizar, aislar, gritar, culpabilizar, humillar, intimidar, amenazar, ignorar, privar de sentimientos de amor, afecto o seguridad. Consecuencias: depresión, ansiedad, indefensión, trastornos del sueño, pérdida de apetito, miedo, confusión, tristeza.




Cobran especial relevancia las amenazas, siendo las más comunes las de abandono e institucionalización. Esto da como resultado que por el temor a que cumplan las amenazas los ancianos suelen soportar condiciones muy dañinas dentro del hogar.
Se menciona la negligencia en este caso como referencia al abandono o el incumplimiento de las obligaciones en los cuidados de la persona mayor. Incluye desde la privación de las necesidades más básicas, como la higiene o la alimentación, hasta el uso inadecuado de la medicación. Ejemplos: proporcionar dosis inadecuadas de medicación por exceso o por defecto, o administrar una medicación errónea, privar de las necesidades básicas (alimentación, higiene, calor, ropa adecuada al clima, asistencia sanitaria, etc.), abandono. Consecuencias: malnutrición, deshidratación, mala higiene corporal, hipotermia o hipertermia, úlceras, agudización de enfermedades.

El abandono es una de las formas más extremas de maltrato. En Brasil entre un 15% y un 30% los ancianos son abandonados en hospitales a donde son llevados por los mismos familiares; en cuanto se refiere al abuso económico, también llamado abuso financiero o material, consiste en la utilización no autorizada de los recursos económicos o de las propiedades de una persona mayor, un ejemplo de lo dicho se ve cuando, a veces los ancianos son obligados a firmar documentos en contra de su voluntad como “testamentos”. el abandono se evidencia en heridas que no han sido atendidas, deshidratación, mala alimentación, pérdida injustificada de peso, ropa sucia y en mal estado, vivienda en malas condiciones, falta de higiene, falta de medicación cuando esta es necesaria o incumplimiento de las indicaciones médicas, en algunos casos sobremedicación, privación en cuanto a los contactos de tipo social. 



Por otro lado, existe también el abandono por parte de la misma persona mayor sobre su persona, el autoabandono se entiende que la persona mayor ya no tiene la capacidad para atender su aspecto personal, su higiene, su alimentación y realizar el aseo del lugar en donde vive. Pero a la vez el anciano se niega, rehúsa recibir ayuda descuidando así sus problemas de salud no tomando la medicación necesaria. Este aspecto suele presentarse en personas con cuadros depresivos, trastornos cognitivos y emocionales. Un estudio citado por Acrich realizado por Plamondon y Lauzon revela que un 77% de las mujeres padece maltrato contra un 23% de hombres. La edad promedio de los ancianos es de 79.8 años, y que un 60% de las víctimas son viudas, aunque un 35% restante son casadas. En cuanto al que ejerce la violencia o maltrato un 53% son hombres, un 43% son mujeres y la edad promedio de los victimarios es de 58 años. En un 52% se trata de un hijo, 4% de un nieto, 10% de alguien próximo u otro lazo familiar, el 26% es el cónyuge y el restante pertenece a otros. En cuanto a la clasificación del tipo de abuso o maltrato cometido se encuentra que un 29% corresponde al abuso económico, 24% al psicológico, 20% al abandono, 15% corresponde al físico, 8% a la violación de los derechos, 2,6% al maltrato social y un 0.6% al sexual. Se proponen a su vez, cuatro modelos de intervención frente al abuso y maltrato contra personas mayores:

1-    Un equipo multidisciplinario que aborde los casos.
2-    Un programa de defensa de los derechos de las personas mayores.
3-    Un grupo de apoyo para las víctimas de violencia.
4-    Programas que aborden esta problemática.




En conclusión, Tradicionalmente el respeto a los mayores ha sido uno de los aspectos resaltantes en nuestra cultura, sin embargo, se debe admitir que estos valores se han modificado de manera significativa en nuestra sociedad. Se construye alrededor de los ancianos una imagen desvalorizada que propicia los actos violentos que se ejercen sobre sus silencios y la sumisión a los otros. Los mayores son vistos como personas frágiles, dependientes y sin utilidad. 
Los sistemas de protección prefieren a los niños. Por lo cual, los sistemas de atención primaria de la salud en la comunidad deberían incluir desde lo más elemental, es decir desde la educación en la niñez hasta el cuidado a los ancianos. Se propone también actuar en la prevención, fomentando la capacitación dentro de la comunidad de las formas de prevenir la violencia incluyendo a todos los factores sociales que intervienen en su vida diaria. Otro punto importante es el de observar el trabajo que los cuidadores realicen, asesorándolos, brindándoles asistencia psicológica y contención para prevenir sus propios actos violentos comprendiendo las situaciones por las que atraviesan al cuidar a los ancianos.

Azoh, B., (2002) “Maltrato Familiar en Edad Avanzada”, tomado de: http://www.bdigital.unal.edu.co/21943/1/18493-59990-1-PB.pdf
Figueroa, L. (2005) “Violencia Familiar en persona adultas mayores en el Perú”, tomado de: http://www.mimp.gob.pe/files/programas_nacionales/pncvfs/mimdes_adultos_mayores_libros.pdf
Acrich, L. (2008) “Violencia familiar y vejez”, tomado de: http://www.ub.edu.ar/investigaciones/tesinas/248_dameri.pdf


4 comentarios:

  1. Lamentablemente, muchas veces los diferentes tipos de maltrato hacia los adultos mayores pasan inadvertidos; puesto que al parecer este tema es subestimado y desatendido por los miembros de la sociedad e inclusive de las autoridades. Como bien lo has plasmado, el abandono es uno de los tipos de maltratos más extremos; puesto que se le está trasmitiendo al adulto mayor que su vida no nos importa, lo que trae como consecuencia un decaimiento en su estado de ánimo y quizá hasta su propio abandono. Es momento de concientizar a la población de que este es un tema muy delicado, porque lo que está en juego es el bienestar de este grupo etáreo frágil ante estas situaciones, ellos son personas como todos nosotros y aunque con todos los años que llevan no les hace inferiores, por el contrario deberíamos de protegerlos porque en su momento ellos hicieron los mismo con cada uno de nosotros =)

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    1. Tienes mucha razón, y concuerdo contigo en tu opinión, ciertamente es en esta etapa en donde los amigos o familiares debemos de brindar más apoyo a estas personas, y no excluirlos socialmente, gracias por el comentario. saludos.

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  2. Si bien es cierto, el maltrato al adulto mayor no es tan visible, existe y es un mal que se debe denunciar. Lamentablemente en muchos casos los agresores son los propios familiares que pasan desapercibidos. Sin embargo no se debe callar, el maltrato no es solo físico, también es emocional, sexual y económico.
    Por eso está en nosotros poder actuar y parar con este mal que aqueja a los más vulnerables. Paremos el maltrato al Adulto mayor !!!

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    1. Estoy completamente de acuerdo contigo, el maltrato hacia el adulto mayor y en general hacia toda persona es algo que no debe ocurrir en ninguna sociedad, gracias por el comentario, saludos.

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